lunes, agosto 21, 2006

Creo en Internet como un aliado comunicador, como herramienta fabulosa para la educación como puente entre distintas corrientes del pensamiento como contácto entre personas con intereses afines, similares, o iguales; como contácto entre personas absolutamente distintas que por alguna razón coinciden en un mismo sitio virtual... Creo en Internet como los ojos del mundo, siempre que el mundo utilice en buena forma esta herramienta maravillosa, siempre que haya un ser dispuesto a compartir lo que sus ojos ven y comparta su mirada con otros... Creo en la soledad creadora y en el silencio, en los silencios previos a la emisión de una creación... y creo en el sonido y en la voz, en la palabra y en la oralidad justa, agradable y sabia que transmita saber o recreación; emociones, deseos, sensaciones... Creo en los operadores, técnicos y profesionales que día a día desarrollan mejores herramientas para que Internet cuente de forma desinteresada con intrumentos idóneos en aras de su superación... Creo en Uds. y creo en mí, porque somos seres que apostamos a una mejor humanidad. Montevideo, 21 de agosto de 2006

4 comentarios:

Atilano Poeta dijo...

Hola Gloomy:
otra vez gratamente sorprendido,
su espiritu creativo,
marcha como la poesía misma...

saludos fraternales

Atilano González Orellana

Atilano Poeta dijo...

Hola Gloomy Leguizamon:

El motivo que me hace escribirle no trae buenas noticias.
Mi amiga en la poesía, consejera y poeta, la Sra Mary Castillo, de Ovalle, Chile. A fallecido el día siete de septiembre del año en curso. Ella, poeta, adherida a ENCUENTROINTERNACIONALDEPOESÍA.
Agradecería si pudiese señalar en su pagina de Blog este triste suceso,
y el siguiente poema que a nacido
consecuentemente con su partida.

Fraternalmente

Atilano González Orellana
Coyhaique Chile

A Maryta
María de Flor
Mary Castillo
(QEPD)

¿Quién vino?
Y te dejo la muerte.
Sino la muerte misma...

¿Quién vino?
Y te llevo allá lejos.
Sino a tus cabras y a tus montes...

¿Quién vino?
Y te llevo a marchar.
Sino a mis más profundos silencios...

¿Quién vino?
Y te dijo: Hola.
Sino a quien conocías hace tiempo...

¿Quién vino?
Y te llamo por tu nombre.
Sino tu amante,
Tu amor de los cielos...

¿Quién vino?
Y te busco en tu lecho.
Sino, la guardiana
De todas las almas de la Tierra...

¿Quién vino?
Y te llevo a transitar.
Sino la luz generosa
De pasearte por el Universo...

¿Quién vino?
Y te digo adiós.
Sino tú fe constante,
Que te llevó a los brazos de él...

¿Quién vino?
Y te dejo la muerte...

Sino la muerte misma...


Atilano
...................

María dijo...

"Creo en Internet como los ojos del mundo, siempre que el mundo utilice en buena forma esta herramienta maravillosa, siempre que haya un ser dispuesto a compartir lo que sus ojos ven y comparta su mirada con otros... Creo en la soledad creadora y en el silencio, en los silencios previos a la emisión de una creación... y creo en el sonido y en la voz, en la palabra y en la oralidad justa, agradable y sabia que transmita saber o recreación; emociones, deseos, sensaciones... Creo en los operadores, técnicos y profesionales que día a día desarrollan mejores herramientas para que Internet cuente de forma desinteresada con intrumentos idóneos en aras de su superación... Creo en Uds. y creo en mí, porque somos seres que apostamos a una mejor humanidad. Montevideo, 21 de agosto de 2006"


Y yo...

yo creo en personas como usted.

AtilanoPoeta dijo...

La Tierra De Papá

Estaba sentado en un bosquecillo de pendiente muy fuerte, observando el vuelo de los jotes que volvían a sus nidos y el sol descansaba entre las últimas ramas que alcanzaban la mirada. Escarbe el suelo, rompiendo las hojas secas de quillayes, boldos y litres, buscando el humus que se encontraba algo más abajo. Lo recogido con desnudas manos lo puse en una bolsa de plástico y regrese presuroso a la casa... Papá esos días, se pasaba entre los controles y sus quimioterapias y me había encargado como siempre, que recorriera el lugar que más amaba, la tierra heredada de sus viejos; que hoy en amarillas cartas, leo y releo palabras del abuelo, donde le daba mil consejos sobre ese lugar y que no descuidara nunca sus atenciones... Así que haciendo de buen hijo, esa primavera me interne otra vez entre sus obligaciones y le di la máxima atención... Recorrí cada quebrada y cada lugar que presentaba diferente composiciones de suelo y en cada punto puse muestras en bolsas plásticas... Unas piedras pómez chiquitas, donde el río hacía remolinos y al bajar las aguas quedaban dispersas en la arena... Otra muestra en el bajo de los naranjos, donde los limos chocaron entre los que traía el río y los que arrastraron la quebrada... Otra escarbado bajo las aciculas de pinos... Otra en el llano, donde acostumbraban sembrar trigo... Otra de aquellos granitos meteorizados y rojos, que sus cuarzos eran luces brillantes, cuando en verano su suelo le hacia honor al antiguo nombre del predio, Infiernillo... Aunque nosotros o los viejos solo rescataron el nombre que más le gusto; Los Tejos... Así que al volver a ver a papá, llevaba mi maleta llena de muestras, algo humedecidas, pues era primavera temprana y quedaba mucha humedad aún, en todo ese lugar... Luego se siguió agravando y ya tuvimos que volver a donde estaba mamá, muchos kilómetros distantes de esas tierras, yo con papá y las muestras de su suelo... A los pocos meses murió, lo enterramos y yo deje las muestras guardadas en un closet... De vez en vez preparo alguna maceta con plantas, hago un potpurrí con pequeñas porciones de cada muestra y la desparramo suavemente sobre su superficie. Luego le dejo caer un rocío con el pulverizador y lo expongo al sol, en aquel vapor, en aquel fenol que inunda mis narices, mi espíritu se encuentra con la tierra de mi padre y en él, cada recuerdo, cada paso recorrido... Hoy, hice el potpurrí de siempre y la lleve a su tumba y mientras se humedecía me deje llevar en sus fenoles que me llevaron otra vez feliz en mis recuerdos y en su presencia que no muere; como la Matria misma...

Atilano